La Cofradia

Comienzos de Junio de 2004; Durante una salida al centro de Lima, algunos participantes de un taller de fotografía decidimos hacer una escala técnica en el bar Cordano; sentados en una vieja mesa del igualmente viejo bar; Butifarras van, café viene y el olor a historia de aquel bar que nos retiene, nos decidió a organizar nuestras propias "expediciones" fotograficas, con un añadido de aventura y buena meza.

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Location: La Molina, Lima, Peru

Wednesday, February 09, 2011

El extraño caso de Teodoro Candioti

Febrero 07 de 2011
Lima


Como preámbulo diré que habiendo realizado el registro gráfico de algunos cementerios patrimoniales, criptas y panteones, no me resulta inusual recibir algún pedido privado para la ubicación y retrato de la lápida de algún hidalgo de heroico legajo o de alguna dama de alegre historial, que sin más alternativa tuvo a bien dejar sus huesos en estas tierras y que por algún motivo su imagen resulta esquiva a la seria investigación genealógica o a la simple curiosidad de sus descendientes. Pagados honorarios y gastos, y mientras el ilustre finado acceda a quedarse quieto para la foto, normalmente acepto de buen grado y con absoluta confidencia, tan extrañas asignaciones. Pero mejor pasemos al relato:

Era viernes cuando recibí correo de Don Carlos Candioti, natural de Santa Fe, Argentina, pidiéndome retratar la lápida de Teodoro Candioti, antepasado suyo que vino al Perú en el siglo XVIII como Mayordomo Mayor del Palacio del Virrey, a dejar en estas colonias la cimiente de su apellido por derecho propio y sus huesos por ensañamiento ajeno. Me fue proporcionada ubicación de la lápida e historia del suceso. Historia muy peculiar que merece ser contada y que me permito narrar a continuación:

El 5 de Octubre de 1716, Carmine Nicolao Caracciolo, de origen Napolitano, 5º Príncipe del Santo Buono y Grande de España, a pesar de ser Italiano, toma posesión de su cargo como Virrey del Perú, con órdenes expresas del rey de España de poner fin al contrabando francés. Con él viene Teodoro Candioti, Veneciano de origen Cretense afincado en España, como Mayordomo Mayor de Palacio, acompañado de su esposa e hijos.

Demás está decir que el Virrey no pudo vencer el contrabando ni la corrupción y en menos de cuatro años, para el 20 de Enero de 1720, ya había dimitido. Las camarillas, conspiraciones y corruptelas en funciones, no sólo la tomaron contra el Virrey, sino también contra el pobre mayordomo que, víctima de las intrigas de palacio, fue a dar con sus pecados a los calabozos secretos de la Santa Inquisición acusado de tres graves delitos:

- Estar circuncidado.
- Afirmar que San Moisés, fue un gran santo que tenía un altar en la parroquia de su pueblo.
- No acatar apropiadamente el ayuno en vísperas de natividad.


Nunca sabremos si el gran eclipse total de 1720, que obligó a encender los candelabros de Lima a mediodía, lo vio con sus propios ojos o sólo escuchó el relato del suceso como rumor de calabozo, pues según consta en los Registros de la Historia de la Inquisición, para 1722 ya era huésped crónico de un santo calabozo, y cito textualmente:

“…había sido preso i puesto en cárceles secretas por los años de 1722 (i quizás antes) don Teodoro Candioti, vecino de Lima, al parecer de origen italiano, casado i con hijos españoles…”

Si bien ya era malo ir a parar a las mazmorras del Santo Oficio, era peor aún hacerlo en medio de una gran peste que se llevó en 1726 de estas colonias, en viaje sencillo a los avernos y sin necesidad de visado, a más de 60,000 almas, incluida la de Teodoro Candioti, en un solo convoy. segun consta en registros de la Inquisiciòn:

"...y en la audiencia de diez y nueve de dicho mes y año, el alcaide avisó que habiendo dejado a las once de la noche del día antecedente algo más aliviado de su accidente a dicho reo y en su compañía el preso que había ordenado el Tribunal, volvió a las cinco de la mañana de dicho día a visitarle y le había hallado difunto, y que el preso que le asistió, le dijo que había ayudado y exhortado a dicho reo, como católico cristiano, y que había muerto como a las cuatro de la mañana..."

Y fue asi como el mayordomo mayor de palacio dejo este mundo, con mohosas cadenas por toda librea, a las cuatro de la madrugada del 19 de mayo de 1726.

Algún buen e influyente amigo habrá tenido Teodoro Candioti en vida, pues para noviembre de 1728 se expide una carta, que obra en los registros de la Historia de la Inquisición ordenando se exhumen sus restos de los calabozos donde fueron enterrados, se les dé cristiana sepultura y se limpie su honor y el de sus descendientes tal como se puede leer en el siguiente fragmento:

“…Muy poderoso señor. En carta de veinte y cuatro de noviembre del año próximo pasado, de setecientos veinte y ocho, se sirve Vuestra Alteza, al último capítulo de ella, mandarnos hagamos sacar los huesos de don Teodoro Candioti, de la sepultura en que fue enterrado y se lleven a la iglesia parroquial secretamente, en donde se les dé sepultura sagrada y se siente la partida en el libro de entierros de dicha parroquia, el día en que murió, no poniendo en ella que murió en las cárceles, sino en esa ciudad, lo que se hiciese saber a la viuda y herederos por si quisiesen sacar dicha partida de su óbito, y que si dicha viuda o sus herederos pidiesen certificación de no obstarles la causa seguida contra dicho don Theodoro, no sólo se les diese de no obstarles para oficios públicos y de honra, sino también para oficios del Santo Oficio. Y en su cumplimiento, noticiamos a Vuestra Alteza que por la certificación que remitimos, con carta de veinte y tres de diciembre de setecientos veinte y siete, habrá constado a Vuestra Alteza la diligencia que ejecutamos de dar sepultura eclesiástica a los huesos de dicho señor don Theodoro, con todo secreto, en la iglesia del Colegio de Santo Tomás del orden de Predicadores, por cuyo motivo no se exhumaron los huesos para trasladarlos a la parroquia, pero se hizo asentar en el libro de entierros de ella, donde tocaba la partida de su entierro, en la conformidad que previene Vuestra Alteza, y pasando a noticiarlo a la viuda y herederos, resultó pedirnos luego certificación, la que se les mandó dar por un secretario del Secreto, en la conformidad que Vuestra Alteza nos manda en dicha carta citada. Asimismo presentaron las genealogías de don Antonio y don Juan de Candioti, hijos de dicho don Theodoro, pidiendo la gracia de familiares de esta Inquisición, la que nos pareció conveniente concederles, porque expresándose en la referida certificación que no les obsta para oficios del Santo Oficio, y teniendo la protección del Virrey y todo su palacio muy empeñado en favorecer a esta familia, recelamos que atribuiría a voluntaria negación nuestra lo que supondría muy regular el Orden de Vuestra Alteza, y así tuvimos por preciso despacharles títulos en la forma que en virtud de particular facultad del señor inquisidor General, en carta de seis de junio de seiscientos y setenta y seis, se acostumbra con los interinarios en este Santo Oficio, porque, aunque discurríamos excusarnos con el motivo de extranjería, todavía en el supuesto de dicha certificación y que no se atribuye la negación a impedir el orden de Vuestra Alteza y del empeño del Virrey, nos pareció no ser bastante para certificarle».

No me extenderé con la historia de sus tres hijos y su linaje, que resulta tan o más interesante que la del propio don Teodoro, pues es tarea que dejo a sus descendientes para que sea narrada con más seriedad y detalle.

Pero si alguien quiere visitar hoy en día al infortunado Don Teodoro Candioti, vaya pues a la Iglesia de San Carlos, actual Panteón de los Próceres, examine detenidamente el zócalo del lado derecho de la nave principal, a pocos metros de la entrada hay un vano con proclamas de bronce y mármol en los muros, y la tumba de don Antonio Correa Ureña en el piso, si se mira con más cuidado, en el lado derecho y directamente sobre el zócalo está la descolorida lápida de Don Teodoro Candioti, Mayordomo Mayor de Palacio. Al visitarlo; si ha leído Ud. este articulo hágale una reverencia, o dos si además está Ud. circuncidado.

Texto y Fotos: © Carlos García Granthon
Todos los derechos reservados


Actualización (15/02/2011) .- Al parecer el sufrido Sr. Candioti no ha podido "descansar en paz" como es debido, pues según una fotografía del archivo Florian Paucke, en Santa Fe, Argentina, tomada en la decada de los 40's (Ver Foto Aqui); su lápida fue movida de lugar, un metro a la derecha, en 1971 para dar cabida a la placa de bronce que conmemora el sesquicentenario de la independencia del Perú, tal como se aprecia en la foto actual a la izquierda. Y la impresionante talla en madera del Cristo crucificado que marcaba su tumba, fue trasaladada unos 20 metros hasta el descanso de la escalera que conduce a la cripta.

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Monday, November 15, 2010

La Marcha de las Vacas Viudas

Noviembre 14 de 2010
Con cierto pasado taurino en mi haber, y habiendo visto ya ambas caras de la moneda más de una vez, debo admitir que ahora soy un converso anti taurino sin vuelta ni retorno (adiós a mis pases gratis para la Plaza de Acho) Pero no es sobre mis convicciones sobre lo que voy a escribir esta vez, sino sobre un grupo de chicas activistas en pro de los derechos del Toro; y quien mejor para defender a los pobres astados de negro pelaje y obscuro futuro, que el “Comité de Vacas Viudas”, pero mejor vayamos al relato:

El inusual sol de mediodía, a mitad de noviembre, quema el pavimento de la esquina de las Av. Wilson y 28 de Julio, a donde van llegando los convocados, mayoritariamente mujeres, que vienen a expresar a fuerza de pulmón, tinta y cartón, lo que al toro se le obliga a soportar a fuerza de hierro, sangre y dolor. Paola; amiga, abogada, gótica, activista y víctima de una de mis charlas de fotografía, ha llegado también a sumarse como… como fotógrafa o como activista? Paola, sólo para anotación en la bitácora, dinos; viniste como…? en fin, dejemos que la tarde, el relato y ella misma lo descubran.

Algún retraso en los organizadores hacen que Paola cambie el registro de imágenes por el de palabras; papel y lápiz en mano, anota a todos los presentes con miras a futuras coordinaciones. Insisto; yo creo que lo suyo está en la intervención activa y protagónica más que en el registro gráfico de los hechos.

Rato después llegan las que en la vida real; de viudas nada y de vacas menos, pero para esta ocasión llevan cuernos, velo y túnica; son el Comité de Vacas Viudas que ya se hizo presente y que previa intervención urbana encabezarán la marcha hasta… hasta donde la policía y el permiso prefectural las deje, o el ingenio les permita. Vienen las fotos de rigor para la escasa prensa presente junto a las pancartas que, apoyadas casualmente sobre el monumento a Haya de la Torre, se pueden prestar para más de un juego de palabras y algún derroche de ironías.

La tan esperada Marcha de las Vacas Viudas se inicia y la policía resguarda, aún no sabemos exactamente a quien resguarda, pero de que resguarda, reguarda! Se marcha a lo largo de la avenida y se arenga a lo ancho de la calle. El grupo es grande pero aún no lo suficiente como para contrapesar la presencia en Acho. Es curioso, hubieron miles de personas que dieron su apoyo a la marcha en la red, pero pocos los que trajeron su apoyo a la calle, por eso y para la próxima, aquí les dejo una frase:


"Acompaña a una vaca, salva un toro y no seas buey”.


Si, ya sé que no es de machos participar en un movimiento organizado por mujeres, pero si a los bravos toros, estereotipos de gran semental, no les molesta…

¿En qué me quede? ah, si… la marcha hace una breve parada frente al edificio de la Sunat para otra “performance” (me imagino que debe haber más de un comité de viudas y damnificados de la Sunat, pero esa es otra historia). La marcha prosigue con Paola completamente involucrada en medio de la marcha con la arenga a flor de sus labios y la cámara en el fondo de sus bolsillos. Insisto lo suyo es… en fin!, Yo sigo registrando las imágenes de las chicas, tanto de las que están delante como de las que están detrás de las cámaras.

Tras una hora de caminata y policial pastoreo; la última performance se da en la alameda Chabuca Granda, irónicamente la policía disuelve la marcha en medio de olor a anticuchos y pancita, mientras va arriando a las activistas por sobre el puente Trujillo, con rumbo a las zonas non santas del Rímac para desalentar cualquier intento de aproximación y protesta en las inmediaciones de Acho. Las activistas van doblando esquinas mientras la policía, con sus escudos cual burladeros, las ataja para evitar que entren en los tercios próximos a la plaza, apoyados por motorizados picadores y lacrimógenas banderillas que esgrimen cual advertencia. Dos giros de rumbo a diestra, uno a siniestra, una verónica de calle ancha y un revés de muleta por un pasaje, pero nada, no hay derecho a transito ni protesta por muy pacifica que esta sea. La marcha se disuelve y ante burlona sonrisa policial se retira en paz, en silencio y en… en dirección a abordar varios buses de transporte publico, a vuelta de esquina, en línea regular, pasando cual común de los mortales por entre oficiales ojos, policiacas barbas y uniformadas panzas, para romper el ingenuo cerco y bajar sin mayor esfuerzo , previo pago del respectivo pasaje, en plena puerta principal de la Monumental Plaza de Acho y continuar con la protesta; donde aquella tarde, además de los toros de cartel, un burlado comandante habrá perdido orejas, prestigio y rabo.

Solo los acompañe un rato mas, el suficiente para hacer un par de tomas finales a la marcha, y ver que a pesar de todo son muy pocos(as) para hacerse notar en las calles y escuchar en los medios.


Texto y fotos: ©Carlos García Granthon
Todos los derechos reservados



La marcha en fotos:


































































































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Thursday, October 23, 2008

Trotamundos

De Izquierda a derecha: Hilary, Zenen y Fiona


Septiembre 22 a Octubre 15 de 2008

Eran las 9:00 p.m. en el Aeropuerto Jorge Chávez, ninguno de los cuatro contábamos con boletos aéreos, pero teníamos que viajar a Bolivia esa misma noche…

En realidad la historia comenzó algunos días atrás, cuando me contrataron desde ultramar, como fotógrafo, para realizar unos reportajes sobre ”Comercio Justo” en Perú y Bolivia. Para ser más preciso con los orígenes de esta crónica; diré que fue exactamente el lunes de esa misma semana, que conocí a Fiona, experimentada reportera británica y excelente persona, cuando comenzó esta loca carrera por las tierras alto andinas.

Aquel lunes 22 de Septiembre, cuando empezó mi asignación, luego de unas breves entrevistas y sus respectivas fotos en Lima, ambos partimos para Cuzco; llegamos al atardecer sin mayores inconvenientes y tras las coordinaciones de rigor salí a tomar algunas fotos de la ciudad imperial, pero… demasiada gente en las calles; por intentar tomarle una foto a la famosa piedra de los doce ángulos en contrapicado, fui pisoteado tantas veces como vértices tenia la condenada piedrecita; así que decidí esperar hasta mas tarde cuando hubiese menos tumulto y me fui a cenar. Durante la comida me enteraría que precisamente esa noche, la única que tenia programada pasar en Cuzco, a algún venerable hijo del Tahuantinsuyo se le había ocurrido apagar temprano las luces de los monumentos históricos; empezando por la pileta, de la cual solo alcance a tomar una foto, para luego correr por toda la empedrada ciudad tratando de capturar en mi cámara lo poco que quedara iluminado (ver fotos aquí) antes que el anónimo apagador de luces apagara también mis oportunidades.

Al día siguiente muy temprano, acompañados por Kusi, nuestra guía y anfitriona, simpática y agradable chica de fuerte personalidad y con una muy propia cosmovisión sobre lógica y conducta humana; le dijimos adiós a la ciudad (y a sus muchos monumentos que no alcance a fotografiar) para dirigirnos a Cuyo Chico y Cuyo Grande. Que?, Donde queda Cuyo?, pues… en el “Cuyo” del mundo!. Como sea, las entrevistas y las fotos iban muy bien en aquellos parajes, hasta que al medio día los efectos de la altura hicieron presa de Fiona. Ya en la tarde alojados en casa de Claudio y Valentina, dos buenas personas del lugar que tienen un albergue para “turismo vivencial”, el soroche de Fiona empeoraba a pesar de los 17 mates de coca, muña, ruda y cuanta hierba tradicional se nos ocurrió proporcionarle.

Así las cosas, nuestra Valentina convencida de que el origen del malestar era producto de un “mal aire” (mal espíritu); cerro la modesta casa herméticamente, hirvió ruda y comenzó con un raro ritual al que una demacrada y palida Fiona se sometió en calidad de sonámbula; yo solo alcance a decirle; “no te preocupes, solo te van a exorcizar”. Las hojas de ruda iban y venían de la olla de agua hirviendo en la penumbra de la habitación, iluminada solo por el fogón de leña, pasaban por alrededor de la cabeza de Fiona y se agitaban con la misma cadencia de las, para mi incomprensibles, palabras en Quechua que Valentina gritaba con energía a los cuatro suyos; mientras “Tucu”, el gato de la casa, acurrucado junto al hogar lanzaba una sonrisa incrédula a su dueña con cada acto de la sesión. Tres veces se repitió el ritual, tres veces escupió Fiona sobre el suelo al mal espíritu y tres veces peor salio de la habitación.

La noche fue historia aparte; si bien los cuartos eran cómodos y mi cama estaba equipada con una buena provisión de botellas con agua hirviendo, debajo de las 5 frazadas que me aislaban del frió (gracias Valentina!). había un pequeño problema por solucionar… el baño!, el baño era nuevo, modesto y limpio pero estaba a 15 metros de las habitaciones, al otro lado del patio descubierto. Se imaginan salir para… a media noche, en medio del frió de la puna alto andina, diablos! No se puede!. Claro en ese momento no me imaginaba lo que pasaríamos días después en Challapata, pero eso se los cuento mas adelante.

Un nuevo día, un nuevo sol y una nueva despedida; dejamos a Valentina, Claudio y Tucu, y partimos en una Van con rumbo a Juliaca. El sol agotando sus luces se va del firmamento mientras nosotros ingresamos a Juliaca agotando las energías; nos recibe un buen hotel, una buena habitación, una buena comida y una buena… Comparsa de morenadas, desfiles, bandas de música, borracheras y demás parafernalia popular, instalada precisamente en la puerta del hotel, que servia de caja de resonancia a los bombos, trompetas, platillos, pleitos, gritos y escándalos que no dejaron de sonar (y por ende no dejaron dormir) hasta pasada la media noche.

Jueves, ultimo día por el altiplano Peruano; bueno, eso creía yo en ese momento. Desde temprano las entrevistas y las fotos son abundantes a las tejedoras puneñas y al grupo de turistas británicos que las visita aquella mañana, todo sale bien, todo sale en orden. La tarde nos transporta al Aeropuerto y un avión nos pone en Lima esa noche. Hora de dormir, la agenda de mañana esta llena.

Viernes, el mismo viernes al que hago referencia al comenzar esta crónica, En Lima, avanzados a la mitad; el día, las entrevistas y el trabajo grafico, nos enteramos que hay un pequeño gran cambio en el programa; hoy junto con Hilary (UK) y Zenen (Cuba), que vienen de Chile, tenemos que volar a Bolivia. Difícilmente nos quedaron más de 10 minutos para armar equipajes y llegar al aeropuerto luego de terminar las entrevistas del día. Retomando el inicio del relato; los cuatro en el aeropuerto sin boletos ni reservas tratando de llegar a Cochabamba esa misma noche. Algunas coordinaciones con ultramar y otras gestiones de Zenen en el counter del aeropuerto, nos consiguen cuatro asientos en el último vuelo a La Paz, a donde arribamos entre gallos y media noche.

Ya en El Alto, empiezan las anécdotas; El oficial de migraciones ve mi pasaporte y con mala cara me pregunta – “Cuanto tiempo se piensa quedar?” – yo le dije que unos 15 días, por si acaso y… Zas! Me chanta un sello con un permiso de solo 10 días. No se supone que aun solo viajando con el DNI uno puede permanecer hasta 60 días en cualquier país de la comunidad andina? Alguien debería de decírselo a estos hijos del altiplano!.

Habíamos llegado en el último vuelo de la noche, como a las 3:00 a.m. y claro, terminados los trámites de rigor, el personal del aeropuerto literalmente cerró el “kiosco” y se fue. Nos quedamos solos y en penumbra en las salas del terminal aéreo esperando que llegara alguien de alguna aerolínea para continuar el viaje a Cochabamba. Todo estaba cerrado y obscuro, salvo por una única maquina expendedora de café que permanencia operativa pero… nadie tenia “Bolivianos” para hacerla funcionar, ni había donde cambiar monedas. Hilary en su desesperación por ingerir algo caliente, le introdujo “Soles” que son algo mas gruesos que la moneda altiplanica y como era de suponer, la maquina se atasco quedando inservible. Dos horas después abrió un pequeño restaurante donde pudimos comer algo mientras tratábamos de conseguir pasajes, pero la única línea aérea que volaba ese día a Cochabamba, no disponía de servicio de reservas por Internet y solo vendía boletos en el mostrador, cuando abriera, si abría, una hora antes de la salida del vuelo. Casi, casi, como comprar pasajes en bus en el Terminal de Yerbateros, Tamare! En la tertulia de espera me entero que Hilary aparte de su trabajo es pintora y además ciclista al igual que yo (ver mi otro blog aquí) por lo que entre broma y broma discutimos la posibilidad de comprar cuatro bicicletas para llegar a Cochabamba.

A 4,200 metros de altitud, en el aeropuerto comercial mas alto del mundo, el soroche cobra su primera victima en Hilary, que con su cabeza a punto de estallar al igual que los lapiceros que estallaron dentro de su bolso, manchando cuanto documento portaba, alterna todo tramite aeroportuario con un repetido ir y venir a los servicios, para realizar su “pago a la pachamama”. Por fin llega personal de la aerolínea pero… no hay cupo, estamos en lista de espera y hay una tremenda cola para conseguir pasajes. La idea de las bicicletas empieza a tomar fuerza.

15 minutos antes de la salida del avión nos dan luz verde desde el mostrador, corremos a chequear los equipajes, pagar los boletos y cruzamos el aeropuerto (no hay mucho que cruzar) a toda velocidad para pasar por la revisión de rigor, pero… otro oficial de migraciones que caminaba por ahí, hijo de la misma madre que el anterior, nos detiene para revisar los sellos de nuestros pasaportes con toda la calma del mundo, luego de casi arrancharle mi pasaporte llegamos al mostrador de revisión de rayos X, donde literalmente aventamos las cosas sobre la maquina, saltamos los cordones con una pierna, mientras nos quitábamos la prendas con una mano y nos las poníamos con la otra sobre la marcha, llevando los pasajes y pasaportes en la boca. El avión por partir (con nuestros equipajes a bordo) y nosotros corriendo para alcanzarlo pero.. alto! Hilary a perdido su Boarding Pass!!!, Zenen le quita la mochila y entre los dos desparramamos todo el contenido en el piso sin encontrar nada… una providencial azafata nos da el alcance con el extraviado ticket que había encontrado por el camino, reiniciamos la carrera, entramos a la manga que están apunto de retirar y veo el avión por una ventana… solo volteé y grite:

- Zenen!, estas seguro que vamos a volar en esa porquería?, ese avión es mas viejo que yo!
- shhhhhh. Que no te escuche Fiona!

Contra todo pronostico el vuelo fue tranquilo en el viejo Boeing 727, que parecía haber salido del patio de chatarra de la ya desaparecida LLoyd Boliviana, aunque como no me toco ventana no podría asegurar si el vetusto avión realmente logro despegar o solo hizo el recorrido por carretera.

A salvo en Cochabamba y con Hilary en calidad de asorochada sonámbula; sentada en el piso, en medio del hall del aeropuerto, con todo su equipaje desparramado alrededor y los ojos desorbitados mostrando un grueso fajo de dólares a todo el mundo, pues quería cambiar unos cuantos bolivianos. Conseguimos un Taxi que nos llevo a nuestro hotel, el “Gran Ambassador” Limpio, tranquilo espacioso y cómodo, una suite para cada uno… las cosas parecían mejorar. En realidad tuvimos un par de días tranquilos en Cochabamba, salvo por la convulsión política reinante y los muñecos a tamaño natural, simulando ahorcados, que cada día aparecían colgados en los postes de la ciudad con letreros como:



“Muerte a los oligarcas”
“Afuera los extranjeros”



Y bajo los cuales cada tarde Zenen repetía su ritual de servicio de lustrada de calzado en plaza publica, previo al lonche en el café Le París, donde una restablecida Hilary nos decía:

- Guau! El soroche fue emocionante, sentir la cabeza que te va estallar, jamás pensé que el cerebro podía doler, hasta el roce con la almohada duele, y los vómitos cada 5 minutos, y luego perder la memoria entre el aeropuerto y el hotel… Fue excitante!

Como les decía, a pesar de haber pasado mas de 36 horas sin dormir, tuvimos un par de días tranquilos, demasiado tranquilos; no pudimos ir a los museos, ni subir al funicular, ni visitar galerías, ni nada!, en Cochabamba todos los lugares turísticos están cerrados los sábados y domingos, solo atienden de lunes a viernes en horario de oficina. Nos tuvimos que conformar con una agradable y dominguera velada musical en el teatro Acha.

Lunes y martes bastante ajetreados en una fabrica de productos de vidrio reciclado, en especial para mi, que se me hacia muy difícil lograr buenos retratos de personas sonriendo y mirando a la cámara mientras trabajaban (detesto los retratos posados) sobre todo si hay que hacerlos en muy malas condiciones de luz, y el trabajo del retratado no permite interrupción alguna, ni para sonreír, pues se enfría el vidrio. Ni hablar del calor junto al horno que mantiene en su interior 1,200° C y al que le debo la perdida de media ceja izquierda y la semifusion de la tapa de baterías de mi cámara. Luego, en la cena, Hilary afirmaría que ahora yo tenía un ojo más obscuro que el otro.

Hablando de ella; al día siguiente le tocaba retornar a Lima mientras nosotros nos adentraríamos en el altiplano boliviano, así que le dimos toda clase de consejos para que pudiera, sin hablar una palabra de español, lidiar con los tramites aeroportuarios tanto en Cochabamba como en El Alto; le explicamos sobre el cheking en el counter, el equipaje, el impuesto del aeropuerto… el impuesto del aeropuerto!!!, diablos!, recién ahora nos percatamos que con tanta correría en La Paz, nos olvidamos de pagar los impuestos aeroportuarios y nos subimos al avión así nomás… bueno, que se lo cobren al tarado de migraciones que nos hizo perder tiempo.

Al día siguiente, miércoles, si… miércoles! No había un solo lugar en Cochabamba que quisieran aceptar travel checks y las tarjetas de crédito tampoco eran muy bien recibidas, como sea Fiona consiguió alquilar una 4x4 para nuestro viaje y Marcelo (dueño de la fábrica de vidrio) se ofreció como chofer y guía. Un almuerzo previo a la partida mientras comentábamos sobre lo relajada que debía estar Hilary ya en Lima cuando un mensaje de texto entro al celular de Fiona; era de Hilary:

“Fue horrible!, casi pierdo mi conexión en El Alto y el avión que me llevo a Lima tuvo serios desperfectos durante el vuelo, casi nos estrellamos… una pesadilla!”

Bueno, al menos ya esta en Lima y a salvo pero… Unas horas después entro otro mensaje de ella:

“Estaba paseando por la Av. Larco y una loca me ataco a golpes, tuvo que intervenir la policía”

Ya no hicimos comentarios.





La camioneta marcha bien y tras pasar algunos puntos altos que afectaron un poco a Zenen y Fiona, arribamos a Oruro ya entrada la noche. Nos alojamos en un antiguo pero decente hotel del centro, el “Gran Hotel Sucre”; Fiona bastante pálida, demacrada, cabizbaja y con su cabello gris desarreglado, recibió sus llaves y se fue en silencio a su habitación en el ala mas antigua del hotel, Zenen al no verla preocupado pregunto en voz alta; - “y Fiona? Donde esta?” - A lo que la encargada le responde de la manera mas natural; - “No se preocupe señor, le hemos dado la mejor habitación a su mama” -….Marcelo y yo nos retorcíamos de la risa en el piso, la encargada, roja como un tomate, no sabia como disculparse, mientras Zenen trataba por todos los medios que le jurásemos que jamás, suceda lo que suceda, jamás íbamos a decirle a nadie lo que había pasado. Bueno, yo le prometí no “decir” nada, pero... “escribirlo” es diferente no?.

Al día siguiente Fiona nos contó que su habitación, antigua, lúgubre y decorada con cortinas negras, quedaba en un obscuro corredor que le hacia recordar a la película “El resplandor”, durante el resto del viaje menciono el hotel varias veces y en cada una de ellas Marcelo y yo hacíamos esfuerzos por contener la risa, mientras Zenen nos miraba con cara de “por favor no vayan a decir nada”.

Tras adentrarnos en el altiplano, rumbo sur por la margen del lago Poopo, llegamos a Challapata a media mañana para realizar entrevistas en una flamante procesadora de quinua. Si hay un punto de quiebre en este viaje, ese fue Challapata sin duda alguna. El trabajo iba bien hasta que se nos ocurrió buscar un hotel; la corriente de opinión popular nos señalaba al “Residencial Virgen del Carmen” como el mejor de la comarca; no se si habría otro, pero si este era el mejor… Un estrecho callejoncito entre dos tiendas nos lleva al patio interior de esta caricatura de tres pisos que bien podría haber salido de un capitulo de “La vecindad del Chavo”, en la ventana de la recepción y en cada muro de la posada un muy visible cartel reza así:

No hay tomacorrientes, no hay televisor, no hay servicio de desayuno, no insista!

Además de otro:

El servicio de ducha cuesta 5 bolivianos, solo de 7 a 10 a.m. y máximo 10 minutos.

Mi habitación es tan estrecha que estoy seguro que la cama la tuvieron que fabricar primero y luego construir el cuarto alrededor, y lo peor: existen solo dos semi baños para las más de 20 habitaciones; uno tiene puerta completa, el otro solo media puerta y ninguno tiene luz. Ah! y por supuesto el inodoro funciona con “jarrito” el que hay que rellenar de agua en un cilindro a medio patio. Ni modo! Ya estamos aquí! No se puede poner peor… o si?

Ya en la tarde, luego de trabajar todo el día (nadie quería regresar al hotel temprano), me quede conversando con Marcelo en la camioneta, hablamos del baño común, de los limites de la resistencia corporal al llamado de la naturaleza y también de lo ancha, ajena, privada y mas limpia que se veía la gran llanura altiplanica que nos rodeaba… Luego fuimos a cenar, pero nos agarro un apagón, así que el único restaurante que aun atendía a la luz del Kerosene solo podía ofrecernos Charquikan, ni modo… Charkikan para todos, gaseosa para tres y café para Zenen.

- mi café tiene nata
- no puede ser, el café no tiene nata, la leche si tiene nata
- digo que mi café tiene nata
- Zenen, el café no puede tener nata

Regresa la luz y efectivamente el café de Zenen tenía nata, y mi queso nadaba en Coca-cola o algo similar.

Otra vez en la acera del hotel pensando en algún lugar seguro donde guardar la camioneta, en ese momento sobraban voluntarios para pernoctar en el vehiculo, solo para cuidarla, todos estábamos dispuestos a “sacrificarnos” y pasar la noche en la vía publica en vez de nuestras habitaciones, pero… justo llego uno de los empleados de la planta de quinua y nos ofreció la fabrica como cochera segura, diablos! Habrá que dormir en el hotel!.

- Mejor vamos a dar una vuelta primero por el pueblo, solo para agarrar sueño
- Ok


Curiosamente encontramos una feria con juegos mecánicos en la plaza principal y nos dieron las diez de la noche jugando en los carritos chocones. Pero como no hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague; hora de ir al hotel!. Ah! si faltaba mencionar que a las 10:00 p.m. cerraban el hotel con llave con todo el mundo adentro y no habrían la puerta hasta el día siguiente.




Asomados por la baranda interior del tercer piso del hotel, nos quedamos conversando hasta la media noche, algo incómodos, pues eso de tener que presenciar a Fiona y luego a Zenen entrar en el baño común a vista de todas las ventanas de las habitaciones, linterna en mano y luego ver (y contar) cuantos “jarritos” de agua eran necesarios en cada faena, resultaba ciertamente humillante. Afortunadamente ni Marcelo ni yo tuvimos que pasar esa vergüenza, pues mas precavidos, habíamos solucionado nuestros problemas corporales en forma muy discreta aquella tarde, cuando meditábamos sobre la amplitud y soledad de la pampa altiplanica.

Vestido y solo recostado sobre la cama, para no molestar a los posibles habitantes invertebrados de la misma, me quede dormido cerca de la 1:00 a.m. Pero… a las 3:00 un gran revuelo se armo en el hotel; alguien pateaba la puerta de ingreso y vociferaba que lo dejaran entrar, los gritos eran respondidos desde dentro, puertas se abrían y se azotaban, alguien llamaba a la policía, gente subía y bajaba las escaleras, mas gritos, algunos empujones seguidos de insultos que se repitieron hasta cerca de las 4:00 a.m. Luego nos enteramos del origen del alboroto; una pareja se había alojado en la tarde, luego salieron a emborracharse juntos pero la mujer regreso temprano con distinta compañía. Cuando regreso el marchante original, a las tres de la madrugada; al encontrar su cama y mujer ocupados, mas que reclamar por sus reivindicaciones maritales exigía su derecho a pasar la noche bajo techo, pues el había pagado por la cama y no su eventual relevo. Finalmente los echaron a los tres.

Ahora si se podrá dormir, aunque sea un par de horas…

- Oruro!!!, Oruro!!! Sale para Oruro!
- Beep, Beep. Beep, Oruro!!!

Maldición!, a las 4:00 a.m. en punto la fachada del hotel se convirtió en el Terminal terrestre de ómnibus con destino a Oruro, y no se les ocurría mejor forma de llamar a los pasajeros que a punta de gritos y claxon.

A las 5:00 a.m., sin haber podido dormir, sin haber podido recargar las baterías de los equipos ni los celulares, sin efectivo y sin combustible; abandonamos el hotel y nos pusimos en marcha hacia la región de Uyuni. Es curioso que no fue hasta que se me ocurrió mencionar la leyenda de Butch Cassidy y Sundance kid, famosos pistoleros que murieron en la región hace exactamente 100 años, que los demás comenzaron a sacar recortes y publicaciones sobre el tema, Lamentablemente por cuestiones de agenda no pudimos llegar hasta San Vicente, al sur del salar, para visitar el lugar donde ocurrieron los hechos.

Recorriendo la inmensidad del altiplano a través de huellas marcadas en la arena en las interminables llanuras de Ichu, pobladas de camélidos salvajes y solo salpicado por pequeños y muy distanciados poblados, nos aproximamos al salar de Uyuni por el lado norte, una primera parada en “Las Salinas“ para el desayuno y luego continuamos escoltados por otra camioneta de las comunidades campesinas hasta las faldas del volcán Tunupa, imponente guardián del salar de Uyuni; el lago salado mas grande del mundo donde realizamos nuestro trabajo con los productores de quinua.

Al medio día, y luego de atravesar por el lado norte la infinita y marmórea plataforma blanca del salar; llegamos a LLica, otro poblado donde se cultiva quinua a escasos kilómetros de la cordillera occidental que sirve de frontera con Chile.

En la tarde al emprender el regreso, paramos unos minutos en medio del salar, corría un fuerte viento que levantaba la irritante sal en polvo que se introducía en los ojos y equipo fotográfico. Mal momento para tomar fotos, supongo que a la luz de la luna el salar debe ser impresionante, algún día…

El regreso en medio de la noche por esos accidentados caminos es bastante agitado, al caer el sol nos encontramos al borde de un ancestral cráter, probablemente producido por algún meteorito. La camioneta esta muy maltratada; le suena todo menos el claxon, la ventana posterior izquierda se rehúsa a funcionar y ya no se sabe de que color es. Nos aproximamos nuevamente a Challapata donde nos espera una recepción con suculentos platos a base de quinua, mucha cerveza y… el hotel!, No! Ese hotel otra vez… No!!!,. Marcelo que ya lleva unas 15 horas al volante, después de una mala noche, no hace ningún comentario; solo intercambia unas miradas con nosotros, presiona el acelerador y no se detiene hasta Oruro.

Otra vez en el viejo hotel de Oruro; que cómodo se ve, y que bueno tener baño propio; aunque Fiona sigue insistiendo en que el decorador debió ser algún descendiente de Jack el destripador.

Al día siguiente, 4 de Octubre, llegamos nuevamente a Cochabamba, a nuestras acogedoras suites con… dos baños para cada uno! Después de Challapata, esto es el paraíso! Aunque tuvimos algunos problemas para devolver la camioneta; nadie la quería lavar, pues estaba muy sucia, pero si hubiese estado limpia para que la llevaríamos a lavar, no?. La agencia que nos la alquilo estaba cerrada; claro, sábado nadie trabaja en Cochabamba. Pero en fin, finalmente encontramos solución a todo, solo faltaba un detalle: Un presente para Marcelo que nos había acompañado “de oficio” durante la travesía.

Como Fiona era la única que llevaba real y genuina sangre escocesa en sus venas, fue la comisionada para escoger la botella de whisky para Marcelo; cual no seria nuestra sorpresa cuando se apareció con un whisky de dudosa procedencia:

- Es que este trae un vaso de vidrio de regalo, y como Marcelo tiene una fabrica de vidrio reciclado…

Al día siguiente, domingo 5, teníamos que retornar a Lima; pero como era de esperarse el viejo 727 que nos llevaría a La Paz; se retrazo y arribamos justo para ver como despegaba nuestra conexión a Lima. Fiona se aferra al celular tratando de conseguir vía UK reservas para el próximo vuelo y… nos las consiguen!, pero la poco amable y muy escatocefalica señorita del counter de TACA se niega a vendernos los pasajes pues según ella no hay cupo hasta el jueves y literalmente le da flojera revisar nuestras reservas. Nos informan de otra alternativa; tomar el próximo vuelo de Lan a Santiago y de ahí llegar a Lima vía conexión, sin confirmar, en Buenos Aires…uhmm a Fiona no le sirve de mucho ese plan, pues ella y Hilary tienen separado y pagado (con su plata) todo un paquete de tres días a Machu Picchu y tiene que estar el domingo en la tarde en Lima o a mas tardar el lunes temprano en Cuzco. A mi tampoco me cuadra mucho la idea, esa conexión vía Bs. As. me suena a una gran posibilidad de terminar recibiendo las Navidades en Nueva Zelanda esperando una conexión a Lima vía Moscú. Por el contrario Zenen no lo pensó mucho y abordo el vuelo a Santiago (llego a Lima el día 14).

Eran ya pasadas las 11:00 y cuando Fiona ya estaba a punto de romperle los dientes a la mujer del counter, se me ocurrió hacerle una propuesta; yo me encargaba de que ella llegara a Cuzco a tiempo para su tour y luego ella me conseguía un vuelo a Lima; acepto y…

- Taxi!
- Si señor, adonde los llevo?
- A la frontera.

Poco mas de una hora después nos bajábamos del taxi en el lado Boliviano de Desaguadero, chequeamos los pasaportes en la obscura, lúgubre y grasienta oficina de migraciones Boliviana, cruzamos el puente caminando sobre el maloliente río, volvimos a chequear los pasaportes en la igualmente lúgubre, grasienta y obscura (pero de otro color!) oficina de migraciones Peruana y…



- Taxi!
- A donde van?
- A Puno

A poco mas de las 2:30 p.m. y luego de bordear casi toda la rivera occidental del lago Titicaca (Juli es muy pintoresco, lastima que no hubo tiempo para fotos) llegamos a Puno. Aquí se acabo el tramo “Bussines Class” del viaje, pues no conseguimos Taxi a Cuzco y los únicos Ómnibus decentes partían en la noche y además ya no había cupos. Un almuerzo en el Terminal terrestre para engañar a las tripas y difundir la “cultura”, Si, difundir la cultura!: En el menú “Bilingüe” del restaurante alguien había inmortalizado su nombre al traducir al Ingles “Sudado de trucha” como “Sweater of Trout” y ahora hay una foto del famoso menú (tomada por Fiona) distribuyéndose por toda Europa.

Bueno, había que conseguir transporte si o si; así que… a las 4:00 p.m. partimos a bordo de un ruidoso, atestado, incomodo y mal oliente bus – camión, sin baño, que literalmente apestaba a una mezcla de llama con leche avinagrada, pero que mal que bien nos dejo en la ciudad imperial a las 12 de la noche en punto.

Durante el trayecto, y cuando el arribo a Cuzco ya se veía mas como una realidad, Fiona se había estado comunicando con Lima para que le cancelen su vuelo Lima - Cuzco y le hagan una reservación extra en el hotel. Como era de suponerse; al llegar al hotel le habían cancelado sus reservas y… no se que hicieron con el vuelo!. De cualquier forma conseguimos buenas habitaciones para pasar la noche y al día siguiente ella y sus misteriosos contactos me consiguieron, sin mayor problema, un boleto a Lima en los ya copados vuelos.

Aun faltaban un par de horas para que despegue mi avión, así que fuimos a dar una vuelta por la ciudad, lo primero que me señalaba Fiona con entusiasmo en cada tienda por la que pasábamos era…

-Mira! aquí si aceptan Visa y … travel checks!

Ni modo, ocho días en Bolivia desubican a cualquiera. Dimos una vuelta por la plaza de armas y ella me señala el letrero de un restaurante; “Trotamundos” me pidió que le traduzca esa palabra al ingles, así lo hice, y me dijo; - “Creo que calificamos”. Fiona había encontrado un buen lugar donde tomar un café y yo; un titulo para esta crónica. Tomamos algo en el balcón con vista a la plaza, conversamos y me despedí para abordar mi vuelo mientras ella esperaba el arribo de Hilary para tomar su tour.

Tres días después, en Lima, me contaría que 15 minutos después del arribo (y registro en el hotel) de Hilary, se enteraron de la huelga de la CGTP y el inminente bloqueo de las vías del tren a Machu Pichu, por lo que inmediatamente tomaron un Taxi a Ollantaytambo. Hilary solo conoció de Cuzco el balcón del “Trotamundos”, a la volada, desde dentro del taxi. En Ollantaytambo en medio de una fuerte lluvia abordaron el tren a Aguas Calientes, donde se alojaron en un hotel que competía en aromas con el bus de Puno. Al día siguiente subieron a Machu Pichu en medio de una tormenta, al regresar encontraron que la habitación de Hilary se había convertido en refugio para la lluvia de cuanta araña e insecto había en la región, por lo que ella paso la mitad de la noche matando insectos y la otra mitad sellando con Maskin´ Tape toda rendija de su cuarto. En el tren de regreso totalmente atestado, a Fiona le toco compartir vagón con un Chileno loco que usaba una casco tipo “Safari” y que, según ella, era demasiado "amigable"; mientras que a Hilary le toco un carro lleno de Japoneses con los que no podía intercambiar palabra alguna. Ya en Cuzco el Taxi que las llevo al aeropuerto patino en la lluvia y fueron a dar a una cuneta, para luego enterarse que su vuelo había sido cancelado y pasar el resto de la tarde consiguiendo cupo en otra aerolínea.

El 9 de Octubre Hilary dejo estas tierras para retornar a UK, mientras que Fiona y yo pasamos dos días entrevistando artesanos en los conos de Lima, para luego partir el 11 a Piura donde pasamos otros tres días haciendo lo propio en Chulucanas: podría decir que fueron días tranquilos salvo por…

Cuando entrevistábamos a los trabajadores de una cantera de arcilla , en medio de la sesión fotográfica, a uno de ellos le dio un ataque de epilepsia. El día catorce estuvo nublado y lloviendo todo el día (pésimo para las fotos), Si, llovió en Chulucanas a mediados de Octubre!. Alguien le dijo una vez a Fiona que no es que ella viajara a lugares con mal clima, sino que el mal clima viajaba con ella; en lo particular a mí no me sorprendería que el próximo huracán en el caribe lleve su nombre.

Antes de retornar a Lima fuimos con Luís, nuestro guía y anfitrión, a conocer Catacaos y Narihuala. Especialmente Luis muy excitado quería mostrarle a Fiona un autentico perro peruano sin pelo, y lo encontramos ahí en la huaca de Narihuala, en el museo de sitio, pero… amarrado a una soga, convulsionando y botando espuma por la boca!. (le habian dado veneno) Según Fiona se parece al “Grim” de la película “Harry Poter y el prisionero de Ascaban”… puede que tenga razón.

Fiona recibió su cumpleaños en el bus a Lima, (no, no voy a mencionar números), y a la mañana siguiente partió para UK. Aun mantengo contacto con ella, pero en ningún momento me ha mencionado nada acerca de regresar al Perú.

Carlos García Granthon

Nota.- Durante el viaje hubieron muchas otras anécdotas, como la de las Vacas radioactivas, el restaurante griego, el Pollo hervido, La pileta de los novios, el Mozo Iraní, el incendio en Allpa, etc., etc.… pero esta crónica ya esta demasiado larga y… quien sabe, tal vez algún día publique el relato completo de esta aventura.

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Thursday, March 13, 2008

Ciclonudistas (II); L.q.q.d.


Marzo 08, de 2008

Son las 10:00 a.m. en la bajada Balta de Miraflores y ya están presentes algunos participantes de la 3ra. Reunión Ciclonudista. Yo acabo de llegar, pero esta vez en calidad de fotógrafo y no de ciclista, me hubiera gustado hacer una nota más amplia del evento para Lima Freelance, pero lamentablemente el tema no encaja en la línea temática… (Encajará en la línea temática de alguien?).

Los ciclistas empiezan a llegar de todos lados, el grupo aumenta en número rápidamente; pronto unos 200 pedaleros de todas las edades y géneros, llenos de buenas intenciones, muchas razones y pocas ropas; empezarán la marcha Ciclonudista por las calles de Miraflores; promoviendo el uso de la bicicleta como medio de transporte no contaminante y en especial; tratando de sensibilizar a la gente, sobre todo a los imprudentes conductores de buses y taxis, para hacerles entender que ellos (los ciclotransportados) están desprotegidos en el tránsito urbano y enteramente vulnerables en un accidente; están literalmente “desnudos en medio del tráfico”.

La organización y los preparativos se llevan en forma ordenada y sin mayores percances; cuerpos pintados, con lemas alusivos como “si no hay solución, abajo el pantalón”, “En bici lloviendo o nevando, pero en auto… ni cagando!”, llenan la playa de estacionamiento que sirve como lugar de concentración. Entre los participantes hay varias chicas con mucho que mostrar y poco lugar para esconderlo (afortunadamente) que alegran la mañana de cuanto transeúnte o curioso se asoma por el lugar.

Hora de la partida; ordenados frente a la rampa de salida con pronunciada pendiente hacia abajo, se enfilan hacia la bajada Balta para iniciar el recorrido; los primeros ciclistas toman velocidad en la seguridad que el patrullero que resguarda la marcha, y que estaba abajo al final de la rampa, les despejaría el tránsito y… si, les despejó el tránsito, pero se metió en medio de la rampa para hacerlo!... (Primer ciclista caído de la mañana). Con el patrullero ya en movimiento sigue desfilando por la rampa el grueso de los ciclonudistas, hasta que…. Una camioneta Station Wagon, presumiblemente de la prensa que filmaba la marcha y que quizo hacer un acercamiento, se atraviesa de improviso en la salida delante de todos, y ocasiona otro accidente que da como saldo dos ciclistas caídos y una puerta abollada por calzado contuso contundente. En realidad; abollada no necesariamente por casualidad, bueno; cualquiera se enoja ante tal imprudencia!... no?.

Yo me pregunto, de la frase “La marcha es en protesta por la imprudencia y falta de respeto hacia los ciclistas, por parte de los conductores de vehículos automotores”, qué parte no entendieron? Sólo faltaba que a ambos; patrullero y camioneta, alguien les pintara a ambos lados “ L.q.q.d.” (Lo que queríamos demostrar).

En fin, la bicicleteada continúa y allá van las protestas, las buenas intenciones, los justos reclamos, las razones, los ciclistas, sus bicicletas y… unas muy, pero muy bonitas "tangas ciclotransportadas"!

En la imposibilidad de seguirlos por falta de bicicleta, me quedo en el lugar; en cuclillas guardando mi cámara y lentes… de pronto una sombra reflejada en el pavimento se aparece ante mí; al levantar la mirada (y la cámara) veo a contraluz a un respetable señor con más años que rayos en los aros de su “Montañera”, y que señalando hacia la bajada me pregunta; “¿por ahí se fueron?”. Realmente envidiable, me terminó de alegrar la mañana!.



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Tuesday, February 19, 2008

Ciclonudistas; con las bolas al viento

Febrero 17 de 2008

A poco mas de un mes de retomar la actividad ciclística, después de mas de 25 años de haberla dejado, recibí una inesperada invitación para participar este domingo (en calidad de ciclista y no de fotógrafo) en la sesión fotográfica promocional para la revista Somos, de la gran bicicleteada Ciclonudista a realizarse el próximo 08 de Marzo en las calles de Miraflores.

Y que cuernos es un Ciclonudista?
Como la palabra misma lo dice; un ciclista desnudo… Que más iba a ser!

Y por que montar bicicleta con las bolas al viento?
Pues en señal de protesta y claro manifiesto de lo desprotegidos que están los ciclotransportados ante los abusos, atropellos, e imprudencias de los conductores de vehículos motopropulsados (especialmente Taxistas y Combis) y la falta de infraestructura vial apropiada para este, cada día mas numeroso, medio de transporte y esparcimiento no contaminante.

Retomando el relato; se me ocurrió avisarle a Arturo para que asistiera también a la sesión, el único de la cofradía a quien ya convencí de comprar una bicicleta, pero aun no lo convenzo de que pedalee mas allá de la vereda de su casa para bajar la panza y hacer excursiones fotográficas ciclopropulsadas de mediano alcance. Lamentablemente… arrugo! o al menos así lo interprete cuando recibí un SMS diciéndome:




“ya se me hizo tarde, ya no llego”




Claro! Como no!.. Vive a solo 8 cuadras del punto de reunión y aun faltaba un cuarto de hora para la cita.

En fin!, llegue a las 9:30 a.m. a la puerta del estadio Monumental y ya habían unos 4 ciclistas esperando, varios minutos después llegaron los organizadores, el resto de convocados y el fotógrafo de Somos. Algunas indicaciones y empezamos quitándonos los polos para que nos pintaran algunos lemas e iconografía alusiva en el cuerpo (hasta ahora no me sale la pintura de una huella de neumático cruzándome la espalda). Toda la actividad se realizo en medio de la vía publica, específicamente la Av. Prolongación Javier prado, a vista, paciencia y sorpresa de cuanto transeúnte y conductor circulaba bajo el dominguero sol, que quemaba mas fuertemente en aquellas latitudes del cuerpo donde jamás se ha usado bloqueador.

A pesar de no conocer a nadie, en los preparativos encuentro la tertulia amical, amena y agradable. Un ciclonudista, que llevaba por toda vestimenta una corbata pintada en el pecho, detiene brevemente la sesión fotográfica para “acomodarse el nudo”. Otro con un prominente y cervecero abdomen se niega a que le pinten sobre el mismo; “No al aborto”. La chica “Frágil” esta feliz de aparecer en Somos, siempre y cuando su mama no lea el periódico ese día.

Las primeras tomas en “Semidesnudo” se hacen sin mayores problemas. Llega la hora, y el pedido del fotógrafo, de algunos voluntarios para mostrar al mundo sus orgullos y/o vergüenzas (según sea el caso particular de cada ciclista). Unos cuantos ciclonudistas detienen mas vehículos que 50 semáforos; un auto con tres tías cincuentonas sobrepara; gritan y se tapan los ojos para “ No ver” y además, para estar seguras de que “No vieron”; dan la vuelta y vuelven a pasar otras dos veces más.

Yo saco mi cámara y aprovecho para hacer unas tomas mientras pedaleaba en el grupo; la mano izquierda en el lente, la derecha en el disparador; un ojo en el visor y otro en el camino, alternado con cada pierna y vuelta de rueda; una rodilla en el timón y el otro pie en el pedal para conservar mi ubicación. No, no me saque la m... pero casi!. Debo retomar mi idea original de montar una cámara en el marco de mi bicicleta, con un disparador remoto en el timón. (Ya es hora de inventar la Ciclografia)

Terminada la sesión, me toca pedalear los 8 Km. en subida hasta mi casa, a pleno sol de medio día y con la mochila de material sintético en la espalda…Mientras iba pedaleando, la pintura sobre la piel se disuelve con el sudor y calor corporal; se hace una sola masa con el polo, la mochila, el periódico y la cámara que llevaba dentro de esta; formando una especie de pulpa multicolor que se adhiere fuertemente al cuerpo y me empieza a devorar lentamente… Llegando a casa solo pude rescatar la cámara de toda esa masa gelatino – pegajosa, que una vez fría y seca, hasta ahora no he podido disolver.


Nota.- La convocatoria Ciclonudista es para este 08 de Marzo en la bajada Balta de Miraflores, si son ciclistas o alguna vez lo fueron; dense una vuelta y participen, la causa es justa y… la vida es solo una! (No es indispensable ir en pelotas, basta con que asistan)

Mayores informes, con los organizadores en:

www.cicloaxion.org





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Tuesday, November 27, 2007

Tendido 8

Noviembre 25 de 2007

Tras dos asistencias previas a las corridas de toros, fotográficamente productivas pero sin mucho anecdotario, y con el reportaje prácticamente terminado sobre la tauromaquia (ver nota aquí); este domingo me dirigía a la plaza de Acho para espectar la presentación del cartel más importante de la temporada 2007.

Notificado y advertido que ese mismo día habría una manifestación antitaurina en la Plaza San Martín a la 1:00 p.m.; me pareció buena idea hacer una escala previa en dicha concentración para registrar ambos lados de la misma moneda. Marcaban la 1:15 p.m. cuando llegué a la concentración vía Jr. Quilca;

- uhmmm… muy poca gente, no convence!

Claro que podría ser que con la consabida puntualidad peruana (hora Cabana), el grueso de las huestes activo-pacifistas aún no hubieran llegado. Algo me llamó la atención en los concurrentes; a pesar de ser muy pocos, habían tres grupos bien diferenciados: Por un lado; los que efectivamente estaban ahí por sus respetables y fundamentadas convicciones de clara defensa a los derechos de los animales y abiertamente en contra de cualquier acto de crueldad contra ellos. Por otro lado, los que con alguna arenga o discurso introducido de contrabando, más parecían estar allí por algún resentimiento clasista y desvirtuaban cualquier justo argumento de los primeros. Y por último; algunos trasnochados de inexplicable e impresentable presencia, que parecían escudriñar los jardines de la plaza, con su enrojecida mirada, en desesperada búsqueda de algún espécimen herbal no convencional, que pudiera ser consumido por la vía del proceso ígneo.

Definitivamente no convencen, tal vez más tarde, pero… se me pasa la hora, mejor prosigo hacia Acho.

La plaza de Acho está full, a pesar de que la corrida no comienza hasta dentro de dos horas, no cabe un alfiler en sus pasillos y patios. La seguridad y los controles se han incrementado notablemente, aún para la prensa acreditada. Un chorizo y una gaseosa, ingeridos de pie en el último rincón libre de los patios, me sirven de almuerzo, mientras y para amenizar, me comunico vía SMS con Arturo que se encuentra en la “mesa de conducción” (léase; su casa):

- Ya estoy en la plaza, está full!
- Y qué tal los animales?
- Muy buenos!, aunque todavía no he visto los toros.
- Saca la cámara y sepárame 48 kilos de lomo fino de ternera, como para un buen montado.
- Bueno, aunque sea te busco 4 kilos de pecho, para un sancochado.

Hora de ocupar mi lugar antes que se llenen los tendidos. Sentado en el primer asiento de la fila tengo que soportar el pase, por encima y a través, de cuanto parroquiano entra o sale de su lugar, no queda espacio ni en las escaleras!. Alguien me toca el hombro; es una conocida conductora de TV que muy tímidamente me pregunta:

- Disculpe, ésta es la fila 13?
- Si
- Y el asiento 35?
- Este es el asiento 1; el 35 está al final de la fila
- Hasta allá tengo que pasar?
- Si
- A la mieeeeeeerda!

Dos guapas castañas de regular venir y mejor ir, sentadas detrás mío, reservadas por sus acompañantes y acompañadas por sus reservas de buen vino; claramente iniciadas en los usos de la tauromaquia, amenizan con sus derroches de finas ocurrencias, sus no tan finos derroches de licor en el piso y… sus punzantes pies en mi espalda!. Transcurrida la primera botella y el primer tercio de la tarde; ante un exceso del picador de turno, que seguía clavando extemporáneamente la lanza en el lomo del animal, la más atrevida y embebida de ellas le soltó un:

“mejor anda clava a tu mujer!”

Que resonó en el coso y sonrojó a su amiga. Dos botellas y dos faenas después, cuando el matador concluía con el tercero de la tarde a escasos metros de nuestro tendido, el espada pidió silencio en la plaza para ejecutar la suerte y dar muerte al astado; en el silencio absoluto… suena un celular!, la misma chica de antes no pudo contener un sonoro y pulmonar;

“Que conteste el toro!”.

No se si eso contribuyó a que Sebastián Castella, afamado torero en faena, fallara en tres ocasiones consecutivas la estocada, lo que si es probable; es que la hasta entonces sonrojada amiga, que ante tan deprimente espectáculo, y mientras el torero sostenía por enésima vez y con cierto nerviosismo el estoque, bajo la presión del publico nada contento con lo que veía; no quiso quedarse atrás y se pronuncio con un más sonoro aún;

“Mejor clávatela en las bolas, animal!

Frase que presumo fuera la causante de los subsiguientes y consecutivos cinco fallos con el descabello de la innecesariamente prolongada agonía de la bestia, en lo que fue la peor culminación de una faena en toda la tarde. Es ante estas escenas en que uno piensa seriamente en bajar la cámara y afiliarse en el movimiento antitaurino más cercano.

No es que las demás faenas hubieron tenido mejor final, pero tan patético… ninguno! Sólo el mismo Castella logró matar al último de la tarde con una sola estocada, a medio clavar y de agonía prolongada. Los demás; Enrique Ponce y Julián López “El Juli”; no bajaron el numero de tres, en la cuota mínima de intentos fallidos con el estoque por cada sufrido animal.

Si bien en toda la tarde no se vio ninguna buena verónica en los primeros tercios, salvo por alguna espectacular fémina del mismo nombre en las tribunas, además de que la ganadería estuvo bastante floja de ánimos y pezuñas; en general las faenas fueron buenas, en realidad muy buenas con las muletas.

Se podría concluir la tarde, y la crónica, afirmando que este domingo habían toreros de sobra, pero… faltaron “Mataores”!

CGG

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Wednesday, August 29, 2007

Viaje al epicentro de una tragedia



26 de Agosto de 2007


Tras una breve incursión en la que yo no participe, la semana pasada, a las periferias de la zona afectada por el terremoto del ultimo 15 de Agosto, hoy salíamos con rumbo al epicentro mismo del siniestro con intensión de registrar gráficamente los daños. Las 8:50 a.m. en casa de Arturo; Marisol, su esposa, me recibe y con el buen humor, entusiasmo y despreocupación que hasta ese momento reinaba entre nosotros, me dice:

- Nos hemos quedado dormidos!, voy a despertar a Arturo pero... no vayas a escribir eso en tus crónicas, ah!
- No, como se te ocurre, yo seria incapaz.... (jejeje)

Un rato mas tarde y ante la desconcertada mirada de "Charlie", el Siberian Husky de la casa, que con sus celestes ojos parece preguntar; "porque se llevan toda esa comida?" Me encuentro ayudando a acomodar en la maletera del auto toda la ayuda en víveres y abrigo que Arturo a comprado para donar a los pobladores de Coayllo.

- Artu, donde queda Coayllo?
- A 15 minutos de Asia, es cerca, al regreso pasamos por ahí.
- OK

Cerca de las 10:00 a.m. recogemos a Pilar, también lleva ayuda para los damnificados, y tomamos la autopista rumbo al sur. Los primeros kilómetros pasan sin novedad; vamos conversando y sin imaginarnos lo que veríamos luego, nos burlamos de la poco racional idea del Ministro de la Producción de ponerle por nombre "Pisco 7.9" a una botella de licor, haciendo alusión a la magnitud del sismo, como si se conmemorara una festividad. (que torpe!)

Pasamos por Chilca y desde la carretera vemos las dañadas torres de su Iglesia, es una pena. Conforme seguimos avanzando hacia el sur los daños son cada vez mas notorios y notables, ya en Cañete la cosa se ve mal, muy mal, pero se pondria peor...

En las interminables pampas y arenales al sur de Cañete, en las inmediaciones de los asentamientos humanos, como "Nuevo Ayacucho", los pobladores se paran a la vera de la autopista a lo largo de varios kilómetros con conmovedores carteles:

"Necesitamos ayuda, tenemos hambre"

Algunos autos particulares se detienen a dejarles agua y comida, vemos un camión enviado por un lejano municipio repartiendo víveres y brindando asistencia medica a una interminable cola de damnificados, hacemos algunas tomas, pero la tormenta de arena que trae la Paraca nos envuelve y borra la escena de nuestros ojos; casi sin visibilidad y rodeados de esa especie de niebla naranja, continuamos nuestro viaje.

A partir de aquí, cuando amaina el viento, se ven esporádicamente algunas grietas en las amarillentas dunas y lomas cercanas a la pista, como la superficie de una torta con demasiada levadura. En el sector de "Jaguay" las grietas se hacen mas frecuentes; con varios decímetros de ancho y centenas de metros de largo, invaden la pista y la parten longitudinalmente; la mayoría han sido rellenadas provisionalmente con arena gruesa y brea para permitir el transito, pero los desniveles aun se perciben. Una grieta transversal, que no vemos a tiempo, nos hace saltar, el golpe se siente y el auto lo reciente; aunque nada se rompió, algo se torció; el resto del viaje lo hicimos con una extraña tendencia del vehículo a vira hacia la izquierda, como si quisiera dar media vuelta para no ver lo que hay mas adelante.

En la subida, saliendo de "Jaguay", un raro olor seco nos invade, mezcla de ácido, vinagre y pudrición.. es olor a muerte. Coronada la cuesta, el dañado cementerio de Chincha parece ser la fuente del hedor. Nos aproximamos a la ciudad, el olor no se va, las casas de adobe derruidas a uno y otro lado aumentan en numero; las calles que se adentran en la urbe parecen callejones sin salida, tapados por escombros. No nos detenemos y proseguimos mas al sur.

Las primeras visiones de la real magnitud del sismo las encontramos por casualidad, cuando paramos en una moderna estación de servicio que parecía estar operando con normalidad, e ingenuamente preguntamos por el baño; la estructura de dos pisos, construida de material noble, mantiene la fachada, las puertas de los baños y hasta los vidrios intactos, pero... no hay primer piso!, solo el segundo, en el aire y proyectado hacia atrás, a manera de balcón del que prenden las columnas cual estalactitas sobre un gran hundimiento en el suelo. Unos kilómetros mas adelante otra estación de servicio; parece intacta, pero al apearnos el piso se siente extraño, suaves ondulaciones están por doquier, de cerca la infraestructura se ve como la obra de un escultor impresionista que juega con el cubismo, hay raras alteraciones geométricas; una escalera de concreto se ha separado unos 30 centímetros en sentido opuesto del segundo piso al cual conducía, sin embargo no hay una sola cuarteadura en ninguna de las dos. Parecería que en un instante durante el sismo, el suelo se convirtió en un fluido sobre el que las construcciones navegaron libre e independientemente, en todas direcciones, para luego quedar congeladas en otra posición. El grifero nos mira inexpresivo mientras llena el tanque y solo atina a decir.

"No hay un solo servicio higiénico operativo en 100 km. a la redonda"

Camino a Pisco; el olor a muerte se hace mas intenso, las tormentas de arena nos muestran y ocultan, alternadamente y a su capricho, extrañas escenas; vemos la interminable fila de postes torcidos a lo largo de la carretera, cual guardia de ebrios que nos escoltan a un mundo surrealista, un poco mas allá algunas siluetas a contraluz sepultando algo en medio de los arenales, una solitaria y solidaria voluntaria que mochila al hombro camina imbuida en su anonimato, contra el viento, rumbo a la ciudad a prestar ayuda en lo que pueda. Hace rato que ya no bromeamos ni reímos.

Entramos a Pisco por una polvorienta calle en la que se nos cruzan papeles que lleva el viento y nubes de arena que deambulan cual espectros por la ciudad. A 11 días de la catástrofe, lo que se ha visto en los medios, hasta ahora, esta muy lejos de describir lo que tenemos ante nuestros ojos, La destrucción es total, por donde se mire hay una desgracia y si se esquiva la vista de esta, es solo para encontrarse con otra peor, las imágenes son tan dramáticas que no encuentro la manera de describirlas en su real magnitud en estas líneas. El panorama es tan impactante, que uno se pone a pensar en la humanidad como un minúsculo grupo de pulgas en el lomo de un perro, que se pelean por la propiedad de este, sin saber que cuando el animal así lo decida; se deshará de ellas con un simple sacudón.

Vemos gente a nuestro alrededor, todos sin excepción llevan mascarillas en el rostro; rostros grises y polvorientos de miradas inexpresivas y andar de autómatas pasan a nuestro lado, parece que hubiéramos ingresado a una realidad paralela, casi Kafkiana, donde las emociones ya no existen; tal vez las personas las agotaron todas durante el sismo y ya no les queda mas para expresar. Dejamos el auto junto a unas edificaciones de material noble que parecen haber resistido; no es así, nada resistió, Todas las estructuras que aun se sostienen, están fracturadas; muertas en pie como los arboles.

Un cerco militar resguarda un perímetro de 300 metros alrededor de la plaza de armas, solo pueden pasar socorristas, prensa y autoridades. Transpuesto el cerco, mientras seguimos en dirección a la plaza, vemos un monumento de concreto, monolítico, no muy alto pero extrañamente retorcido en sentido antihorario sobre su eje, con un busto de bronce intacto en la parte superior. Un sólido edificio de 4 pisos; el 1º, 3º y 4 intactos, pero el segundo comprimido a la mitad de su altura, mostrando al centro y sobre la calle, un sillón de dentista con todo su instrumental.

La iglesia, donde se encontraron mas de 130 cadáveres, ya fue demolida, solo queda una gran explanada que sirve de patio de maniobras para la maquinaria pesada, flanqueada por las dos torres aun en pie y el municipio, este ultimo con severos daños en la parte superior y lleno de escombros al interior. No hay casas; las personas habitan las calles frente al lugar donde alguna vez tuvieron un hogar. Una figura solitaria, sentada sobre un banquillo en un terreno vacío y con la mirada fija en lo que fuera su casa, nos dice sin mirarnos:

"No traigan cámaras... traigan ayuda!"

Luego de separarnos para registrar diferentes ángulos de lo que alguna vez fue una urbe, nos reagrupamos en los escombros del hotel "Embassy". El hedor es mas intenso aquí; dos acongojados rescatistas de la Policía Nacional buscan restos de los cadáveres que la maquinaria pesada ha fragmentado al tratar de retirar la montaña de escombros; dedos, brazos, piernas; lo que falte para entregar lo mas completo y humanamente (?) posible, los difuntos a sus deudos. Debajo del retorcido hotel, el vidrio intacto del dintel de la recepción, en el que aun se puede leer, pintado a mano, un paradójico; "Mucha Suerte".

El viento sigue soplando con fuerza y los remolinos de polvo anaranjado zigzaguean de un lado a otro sobre los escombros de la ciudad, como si fueran las almas de los fallecidos que no logran encontrar el lugar donde alguna vez estuvo su hogar.

Nuevamente en la Plaza de Armas frente a la esquina de la Calle Comercio, donde aun no se han iniciado los trabajos de limpieza, vienen a mi mente escenas de lo que debió ser la tragedia: Un ruido ensordecedor, la tierra se estremece por mas de dos minutos, el piso parece licuarse bajo los pies, las casas caen una tras otra alrededor y sobre mas de 100,000 personas que no saben a donde correr en medio de la obscuridad total, los que alcanzan la estrecha calle, rodeados de gritos, ven los hasta ahora inexplicables y apocalipticos círculos de intensa luz en el cielo, que se expanden por mas de 160 kms hasta Lima, mientras una irrespirable nube de polvo de adobe y ladrillo destruido los ahoga. Luego el silencio, la incertidumbre y la incomunicación total. 10 horas después; las primeras luces del alba les muestran que ya no tienen hogar, no tienen familia, no tiene ciudad, no tienen nada. Debió ser horrible!

Vuelve a mi mente la "torpeza" oficial, de promocionar la botella de "Pisco 7.9" que comentábamos en el camino, pero al ver esto es necesario añadir que; como dijo alguien alguna vez:

"hay solo dos cosas que son ciertamente infinitas; el universo y la estupidez humana, aunque la primera no ha podido ser demostrada aun".

Algunas fotografías mas y mientras me persiguen los dirigentes de una central sindical para que no me olvide de mencionarlos, a ellos y la ayuda que están llevando, en mi reportaje para Lima Freelance; emprendemos el retorno. Al pasar por el badén junto al puente Huamani, donde el transito discurre mas lento, varios grupos de niños salen al encuentro de los autos que pasan; piden agua, comida, abrigo... lo que sea!.

Paramos en Chincha, en el único restaurante de la carretera que funciona, allí nos encontramos con los reporteros de la cadena "Fox", experimentados socorristas de "Relieve International", miembros de la Cruz Roja, etc. Esta vez sin mascarillas, todos comen en silencio y tienen esa "Inexpresion gris" en el rostro, la misma que los damnificados de Pisco... la misma que veo en mis compañeros de aventura y seguramente.. la misma que llevo yo.

Una hora después sobre la carretera y a solo 130 Kms de Lima, cansados e ingenuamente confiados en que la experiencia de hoy ya llegaba a su fin, vemos caer la noche sobre el Castillo Unanue, aun erguido sobre su peculiar historia. Una rápida revista a los daños en San Luis y San Vicente de Cañete, nos anima a hacer una escala en el balneario de Cerro Azul; La primera impresión no sorprende, la mayoría de las casas en pie, Arturo estaciona el auto en el malecón y es ahí cuando nos damos cuenta que faltan unos 100 metros del mismo, arrancados por el mar y el sismo; El ultimo poste que carga el transformador de la línea de alta tensión esta curvado, cual arco listo a disparar al cielo una flecha de cables. Pilar busca en el malecón, sin encontrar, el lugar donde no hace mucho, en un capitulo anterior, estuvo parada tomando un helado mientras pedía unos picarones para complementar la merienda vespertina. Miramos las casas con mas detenimiento; la mayoría están retorcidas, como esculturas de parafina que el sol ha derretido sin romper. Surrealismo trágico es lo que me viene a la mente.

Otra vez callados sobre la carretera, Arturo rompe el silencio;

- Me había olvidado!, prometí dejar los víveres en Coayllo, Vamos?
- Bueno, donde queda?
- Cerca, hay un desvío frente a Asia.
- Ok

Son ya pasadas las 7:00 p.m. y tomamos el desvío hacia el este sobre el Km. 85, pasamos por algunas poblaciones, se termina el asfalto y el alumbrado, proseguimos sobre una trocha afirmada, hay luna llena pero las nubes comienzan a ocultarla formando sobre nosotros una lúgubre cúpula violácea que resalta el perfil negro de las casas derruidas y abandonadas a lo largo del camino.

Media hora después ya no se distinguen casas y empezamos a bromear nuevamente. Pilar, que acaba de leer mi libro, se queja de que siempre aparece comiendo en mis narraciones y me da sus "directivas literarias" sobre como debo narrar este día, en el próximo tomo a publicar, pero porsupuesto sin incluir el "Consomé" y el postre de "Tres leches" que pidio en el almuerzo .

De pronto, en el cono luminico que proyectan las luces del auto, aparece ante nosotros una monolítica y blanca base de una cruz de caminos, que señala un bifurcación en la ruta, su aparición es tan repentina que Arturo no ve una piedra en medio de la trocha y el auto pasa rodando y restregándose por sobre ella, el golpe fue duro y dejo un leve abultamiento en el piso del vehículo, justo debajo de mis pies.

45 minutos después de haber dejado la Carretera Panamericana, llegamos a Coayllo en medio de una obscuridad total; aquí no hay muertos, ni heridos, ni... ni casas!, salvo por el local municipal, el 90% de las casas se han derrumbado. Incluso la descomunal y centenaria iglesia de la que solo quedan los arcos que resguardan los pesados portones de gruesa madera.

Encontramos a la población pernoctando en una veintena de pequeñas carpas en medio de la plaza, una coordinadora nos orienta para repartir la ayuda y entregarla directamente en manos de los damnificados, mientras alguien le prende fuego a los escombros de una morada para iluminar la plaza y combatir el frío que cala los huesos.

Cumplida la promesa de Arturo, regresamos a Lima. Yo salí de casa a las 8:30 a.m. regreso a ella 15 horas mas tarde y 15 años mas viejo.

CGG

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